PatrimonIA nace de una pregunta: ¿qué ocurre cuando dejamos de entender la digitalización patrimonial como una colección de archivos y comenzamos a construir conocimiento conectado?
Una fotografía, una ficha técnica, una entrevista, una publicación histórica, un plano, una pieza audiovisual o un modelo tridimensional contienen información valiosa. Sin embargo, cuando permanecen almacenados en repositorios independientes resulta difícil establecer relaciones entre personas, lugares, acontecimientos, objetos, organizaciones, documentos y territorios.
El proyecto propone una arquitectura donde esos recursos pueden convertirse en entidades relacionadas entre sí. La inteligencia artificial ayuda a interpretar, clasificar, describir, consultar y generar nuevas formas de acceso al conocimiento, mientras que los grafos permiten hacer explícitas las relaciones que dan contexto a cada activo patrimonial.
Sobre esta base pueden construirse diferentes capas de experiencia: buscadores semánticos, asistentes especializados, fichas enriquecidas, mapas, reconstrucciones 3D, recorridos virtuales, experiencias de realidad aumentada, guías multilingües o herramientas destinadas a investigadores y gestores.
PatrimonIA plantea así una infraestructura común entre conservación, conocimiento y experiencia. El objetivo no es digitalizar patrimonio por digitalizarlo, sino conseguir que cada nuevo registro incremente el conocimiento disponible y pueda ser reutilizado en nuevas investigaciones, decisiones, relatos y experiencias.