Un recorrido virtual interactivo es una representación digital navegable de un lugar real, proyectado o imaginado que permite al usuario decidir dónde mirar, hacia dónde desplazarse y qué contenidos explorar.
Puede construirse mediante fotografía 360°, video 360°, modelos 3D, fotogrametría, escaneo espacial o entornos digitales completamente modelados.
Pero la representación visual es solamente la base.
Sobre ese espacio diseño una capa de interacción que puede incorporar puntos de información, fotografías históricas, videos, audio, documentos, mapas, modelos 3D, narraciones, visualizaciones de datos, comparaciones temporales, formularios, comercio electrónico o asistentes de Inteligencia Artificial.
De esta manera, el usuario deja de ser espectador y comienza a explorar.
El recorrido puede funcionar directamente desde un navegador mediante tecnologías web, adaptándose a computadores, tablets y teléfonos. Cuando el proyecto lo requiere, también puede diseñarse para dispositivos de Realidad Virtual o experiencias WebVR.
La arquitectura depende del contexto.
Un destino turístico puede transformarse en una experiencia de inspiración previa al viaje. Un museo puede ampliar digitalmente una exposición. Un proyecto inmobiliario puede recorrerse antes de construirse. Un edificio patrimonial puede documentarse y explicarse. Un parque natural puede ofrecer interpretación sin necesidad de intervenir físicamente el territorio.
El objetivo no es reproducir digitalmente un lugar de manera literal.
Es construir una experiencia de exploración capaz de revelar aquello que el espacio físico por sí solo no puede contar.