La Web ofrece una ventaja difícil de igualar: una experiencia puede distribuirse mediante una URL y comenzar a utilizarse inmediatamente desde un navegador. Las Progressive Web Apps amplían esa capacidad incorporando características que permiten que determinadas experiencias web se comporten de manera más próxima a una aplicación instalada.
El estándar Web Application Manifest permite declarar información como nombre, iconos, URL de inicio, orientación y modo de visualización de una aplicación web, proporcionando una base para su integración con el dispositivo cuando el navegador admite instalación. Los Service Workers, por su parte, permiten interceptar solicitudes de red, gestionar recursos y desarrollar estrategias que hagan posible construir aplicaciones capaces de seguir ofreciendo determinadas funciones incluso cuando la conectividad falla.
En el taller entiendo las PWA alrededor de cuatro capacidades: acceder, instalar, resistir y evolucionar. No se trata de imitar una aplicación nativa, sino de utilizar progresivamente las capacidades disponibles en la plataforma web cuando mejoran la experiencia.